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Ante la fractura de las caducas democracias y del capitalismo a nivel global, el grito social de los pueblos y el ecosistema, llaman a la  emergencia de un demorganon que sea capaz de construir horizontalidades  acéfalas, basadas en la solidaridad, el apoyo mutuo y la autogestión, desobedeciendo los órdenes jurídicos, morales, civilizatorios, colonialistas, cisgéneros, capitalistas y patriarcales. Nuestra urgencia es a participar en el llamado que nos realiza el cataclismo social y ser parte de una  multiplicidad de colectividades.

Este llamado  internacionalista desde un arte “político” propone la abolición de su propio concepto de polis: ciudadanos, ciudades, sociedad, naciones, leyes, orden, república, estado  y democracias. Un arte de cataclismo implica el despojo  de toda acción que no sea parte de  un todo, que  convierte a las colectividades en artistas que expresan desde la rabia del cataclismo hacia la creación de nuevos y deseados paisajes en movimiento. En un demorganon  donde todo  tiempo presente es el arte de un nuevo vivir, en flujos de desapego de  toda convicción pasada y el fin de la  aceptación sumisa a una no-futurabilidad. Así, nuestros hacer se acciona desde el laboratorio neoliberal donde nos sumamos a sus  pueblos que cantan el llamamiento  abolicionista y  de un  nuevo vivir,  en el cual el arte  está en relación con  colectividades, organizaciones sociales,  y   plantea la necesidad de crear  imaginarios  y subjetividades   frente la constante  hackeo mental de los massmedia y  el big data de los poderes  facticos.

El demorganon,  como dice  la palabra,  es  el demos  organizado,  un pueblo  que no deja de  organizarse  y  desbordarse,  pueblos  en constante  relación, más allá de la emergencia o  urgencia de las instituciones y el poder  económico a  restablecer la normalidad,  más allá de cualquier  eventualidad    política, el llamamiento es a seguir organizado, seguir cuestionando, fiscalizando,  modificando,  y  corriendo el cerco  hacia  sociedades  que  puedan desechar la cracia contra el  pueblo,  que se sostenga  por medio de los pueblos organizados desde la acefalía, horizontalidad, el apoyo mutuo  y la solidaridad, sin autoridades que dispongan  de  las respuestas  de qué es bien estarla felicidad de  las comunidades  y  los territorios donde se emplazan