MENU

Francisco Papas Fritas

510
0

Francisco Tapia Salinas, conocido como Francisco Papas Fritas (Santiago de Chile, 1983) es un artista visual y activista. Su trabajo destaca principalmente en instalaciones, pintura, performance, fotografía y video.  Autodidacta, ha pasado los últimos veinte años, abocado a la realización de múltiples intervenciones que lo han llevado a ser reconocido como uno de los artistas políticos más importantes de la escena nacional.

Fue conocido públicamente el año 2014, cuando se “autodenuncia” asegurando ser el responsable de la quema de documentos de cobro de la Universidad del Mar por un monto cercano a los 500 millones de dólares. Ese mismo año, las cenizas de dichos pagarés se exhibieron en el Centro Gabriela Mistral, desde donde fueron incautados por la Policía de Investigaciones, descubriendo que no eran los documentos reales.

En “AMORTANASIA: Razón de morir mi vida” (2019) Tapia se enfrenta a uno de los temores más profundos de los seres humanos, como es la muerte y la decisión de terminar con la propia existencia. La eutanasia, tema central de la obra, nos muestra el sufrimiento y liberación de personas, que desauciadas por la medicina, deciden libre y soberanamente sobre sus cuerpos y el sufrimiento asociado a una enfermedad sin retorno ni mejoria.

El arte de Francisco Papas Fritas, está en constante búsqueda de la justicia. La social y la reparadora principalmente, por esto es que participa activante en la agrupación “81 Razones” que busca llegar a la verdad y a la reparación de las familias de los presos fallecidos en el incendio de la cárcel de San Miguel el año 2010 y participó también en el colectivo “Desclasificación Popular” (2015) donde la agrupación logró desclasificar de los archivos de la Comisión Valech I, que se centró en las torturas que infligieron agentes del Estado a decenas de miles de chilenas y chilenos durante la dictadura militar. Estos se encuentran hasta hoy, bajo secreto por 50 años desde el año 2004.

Contestatario, la figura de Francisco Tapia en la escena chilena, ha significado una constante búsqueda de significado a situaciones que pareciera que la realidad del propio país pareciera no poder contestar, dando pie a la creación tanto propia como colectiva de piezas, que reconstruyen el paisaje de un país profundamente quebrado desde sus raíces.